Nadie olvida cómo andar en bicicleta: comprendiendo al sujeto integral

Memoria procedimental

¿Qué sucede ante un sujeto integral que avanza en el aprendizaje motor?

Es recurrente oír el ejemplo respecto al aprendizaje de andar en bicicleta como modo de vislumbrar la relevancia de la memoria a largo plazo, y particularmente la memoria procedimental.

Existe suficiente evidencia científica sustentada principalmente en las bases neuropsicológicas respecto al hecho de que, una vez que hemos aprendido a andar en bicicleta, difícilmente lo olvidemos.

El punto es que, luego de pasar varios años sin subirnos a una de ellas, podamos retomar la práctica sin mayores dificultades.

Claro no con la destreza intacta, pero en cuestión de un periodo relativamente corto, podemos encontrarnos transitando con el equilibrio y coordinación suficientes como para no terminar rodando por el suelo a cada intento de subir a la bici.

En otros términos, podemos decir que el aprendizaje es significativo y que no se olvida.

¿Cómo aprendiste a andar en bicicleta

Ahora bien, los invito a recordar cómo aprendieron ustedes a andar en bici siendo niños (Y de no saber, nunca es tarde para aprender ¿verdad?)

Lo cierto es que nadie vino a decirnos que debíamos pedalear 50 repeticiones solo con el pie derecho, luego otras 50 con el izquierdo para luego girar el manubrio 30 veces hacia la derecha, después 15 a la izquierda.

Estimo que ninguno de nosotros aprendió a partir de una enseñanza fraccionada iniciada con “ejecuciones motrices óptimas” del ciclismo, sino que simplemente subimos a la bici y comenzamos a intentarlo.

Con una bicicleta más pequeña que las utilizadas por los adultos, que nos permitía llegar a los pedales estando sentados y tomados del manubrio con firmeza, con ruedas extras más pequeñas a los lados que nos daban la posibilidad de estabilizarse mejor, con alguna ayuda de un tercero que nos sostenía y empujaba en el inicio, y por supuesto, quién de nosotros no se cayó más de una vez en busca del equilibrio (Como dice Emilio Masabeu, para aprender a equilibrarse hay que desequilibrarse).

Aprendizaje integral

Desde mi mirada, no olvidamos a andar en bicicleta porque el aprendizaje fue integral y simplificado, para un sujeto integral.

Allí estuvimos presentes haciendo uso de todas nuestras dimensiones como sujetos integrales, aplicando la motricidad de manera auto-organizada y descubierta por nosotros mismos en el hacer, las emociones de euforia por haber logrado avanzar solos, y temor al no saber cómo detenernos mientras nos aproximamos al árbol que se encuentra en medio del camino.

Además, La toma de decisiones respecto a cada movimiento a realizar para sostenernos sobre la bici, el vínculo social y afectivo de quien se encuentra acompañándonos y alentándonos en el proceso de aprender, todo ello al mismo tiempo, generando un caos y un desorden como antesala de un aprendizaje y adquisición de la habilidad que queda registrado en nosotros por el resto de nuestras vidas.

Es entonces que, aprender a andar en bicicleta representa sin lugar a dudas, un aprendizaje integral, holístico y significativo sustentado en la idea de simplificación y no de fragmentación de la enseñanza.

Si de este modo aprendemos a andar en bicicleta (y esta comprobado que no lo olvidamos)…

¿Porqué en nuestras clases de deportes colectivos fraccionamos la enseñanza y pretendemos que los sujetos se amolden o acostumbren a las estructuras, modos de actuar y a las dinámicas de los deportes tal como lo practican los adultos?

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